Estuvimos una semana en un departamento en Panozzi 63. Nos alojamos en un lugar soñado en pleno centro de Bariloche

Nos alojamos en un lugar soñado en pleno centro de Bariloche

Cuando uno va de vacaciones tiene como premisa pasar la menor cantidad de tiempo posible en el hotel, departamento o sitio que haya elegido para hospedarse. La idea es salir, recorrer, conocer. Pero también la clave es elegir un lugar que pueda ser acogedor. Eso nos pasó en agosto cuando nos alojamos en un lugar soñado en pleno centro de Bariloche.

Ubicado en Panozzi 63, el departamento 402 nos impactó desde que pusimos la llave en la cerradura. Una vieja publicidad de perfumes en Argentina decía: “la primera impresión es la que cuenta”. Y si nos guiamos por eso, automáticamente quedamos enamorados. Ni bien abrimos la puerta hay un ventanal enorme con vista directa al lago Nahuel Huapi, sin nada enfrente y con las montañas como decorado de fondo.

Y ojo, porque no era alejado: Recuerden que nos alojamos en un lugar soñado en pleno centro de Bariloche.

Había otras opciones, como hoteles sobre Bustillo, que estaban ya a un kilómetro por lo menos del Centro Cívico, de la zona gastronómica por excelencia, de un lugar que todo quien viaja a Bariloche recorre al menos una o dos veces en sus vacaciones: las tiendas de chocolate.

El departamento que alquilamos en esta joya patagónica ameritaba un video. Con el solo hecho de mostrarles cada amanecer distinto desde la habitación y con vista al lago, la estadía ya estaba solventada de antemano. Y como dijimos en nuestro canal de YouTube, ese lugar tiene un defecto: no nos queríamos ir de ahí. Nos costaba salir de esa comodidad, contemplando la zona cordillerana, el brillo del agua, la naturaleza completa para nuestros ojos pero emplazados en el cemento barilochense.

¿Qué virtudes le encontramos al departamento?

Wifi y TV por cable para trabajar desde allí con Pasajeros en Tránsito. Una ducha con agua caliente caliente caliente (no es un error de tipeo, sino una alerta antes de confiarse y meterse abajo del agua). Calefacción en todos los ambientes, sumamente agradable. Y eso que estuvimos en agosto, con nieve y temperaturas bajo cero.

Lo bueno de alquilar un departamento y no un hotel, al menos en este caso, es que también nos permitió otras comodidades. Tiene cocina, horno, heladera. Pudimos almorzar y cenar allí. Algo que, a la hora de hacer los cálculos, es para tener en cuenta. Cocinarse unas pastas versus comer afuera ayuda a que el precio final del alojamiento parezca más accesible.

Días atrás habíamos estado en Tandil y recomendamos una estancia en nuestros videos de YouTube. Ahora le tocó el momento a este lugar en Bariloche. Porque donde uno es feliz, da ganas de mostrarlo y de volver pronto.